«El tratamiento del tema amoroso, en la literatura
clásica, fue ampliamente abordado por Ovidio, en su "Ars Amandi", con
una visión sensual, erótica, gozosa y placentera.
»En la corte de Provenza, los rasgos del amor
cortés difieren del amor carnal de Ovidio, porque representa la forma de sentir
de una sociedad distinta: todo el sentido de la vida se concreta en servir al
amor. Por él está dispuesto el hombre medieval, desde el s. XII hasta el
s. XV, en que surgirá Petrarca con una nueva sensibilidad, a sufrir,
penar, ser esclavo..., con tal de ser digno servidor del amor. Sólo sufriendo,
el hombre puede amar. Además, ama con la misma veneración que se le tiene a
Dios.
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